Massimo Gaggi y Edoardo Narduzzi,
El fin de la clase media y el nacimiento de la sociedad de bajo coste
Lengua de Trapo, Madrid, 2006

En 2006, Massimo Gaggi y Edoardo Narduzzi, periodista y empresario respectivamente, publicaron un libro muy interesante titulado: La fine de ceto medio e la nascita della società low cost (Einaudi, 2006). No era la única obra que intentaba analizar la desaparición de la clase media y la conformación de nuevas estructuras sociales. Por entonces también habían tenido eco los trabajos del también italiano Toni Negri o de los franceses Jean-Pierre Garnier o Susan George. Pero el ensayo de Gaggi y Narduzzi, que tuvo una notable divulgación, se apoyaba en reconocidos estudios económicos y sociológicos norteamericanos.
En su libro, los autores italianos describían el crecimiento de una nueva “clase de masas”, que era apenas una amorfa y precaria clase media, la cual agrupaba a los restos del naufragio de la burguesía tradicional y a los “parvenus” procedentes de los estratos inferiores. Ese amplio estrato
abarcaba la mayor parte del cuerpo social. Por debajo excluía a los trabajadores no especializados, y por arriba al selecto grupo de los más ricos, beneficiarios de la riqueza generada por los más exitosos empresarios y profesionales de éxitos, definidos socialmente como la nueva clase creativa.
La clase de masas era en realidad un verdadero magma social que agrupaba a grupos muy diversos y multiformes. Cada uno de ellos “tendía a distinguirse por detalles más o menos pequeños”, pero ninguno poseía “las características necesarias para que lo consagraran como clase media o nueva clase de referencia”. Lógicamente, esos grupos sociales, descontextualizados e infraideologizados, estaban deseosos de conseguir un perfil de clase media estable; pero de hecho, sólo podían aspirar a proyectar sus ambiciones en un tipo consumo denominado por entonces “low cost”, es decir, de “bajo coste”. Por lo tanto, su nivel de vida resultaba de lo más precario, pero la industria del bajo coste le garantizaba el acceso a bienes y servicios en otro tiempo reservados a clases más acomodadas. A pesar de que se cubría con una amplia gama de productos “low cost” –vacaciones y vuelos de bajo precio, consumo en cadenas de productos estándar, viviendas pagadas con hipotecas basura, electrodomésticos clónicos, cadenas de gimnasios, grandes superficies comerciales- los sueldos apenas alcanzaban para afrontar un tipo de vida y una imagen social que se basaba en el consumismo a ultranza. Sobre todo en aquellos países con escasos servicios sociales. De ahí tantas familias que vivían literalmente de su tarjeta de crédito a mes vista, los prestamistas que agrupaban deudas o los créditos instantáneos que ofrecían muchas entidades financieras.
Esa “sociedad de bajo coste” se extendía por América y Europa, pero también crecía, y con gran celeridad, en las nuevas potencias emergentes: más de cien millones de chinos pertenecían ya por entonces a ese estrato social, mientras que de treinta a cuarenta millones de indios ingresaban cada año en el círculo de las clases medio-acomodadas.
Hoy, en medio de la incertidumbre de la crisis, el proyecto de la clase "low cost" puede parecer muerto y enterrado. Sin embargo, parte de las esperanzas de la recuperación económica se cifran en el reflotamiento de la "nueva clase de masa". Una obra muy a tener en cuenta para cualquier abordaje sociológico de la Historia Actual.
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